REMINISCENCIA
DE UNA OBRERA DEL SEÑOR EN LA LANCHA EL MENSAJERO
Por la Hna. Angélica Cabrera de Spero. Nació en Asunción, el 27 de abril de 1946. Trabajó en la Lancha “El Mensajero” durante 7 años, desde 1962 hasta 1968, luego fue a estudiar en el Seminario Bíblico de Córdoba, Argentina, donde conoció a su futuro esposo, Don Hugo Spero, de Santa Fe, Argentina. Llevan 37 años sirviendo al Señor juntos, tienen dos hijos mayores, Ruth Lorena y Santiago. Ruth esta casada con Víctor Benítez y le han dado dos nietas. Actualmente viven en Luque, y se congregan en la Iglesia Cristiana Evangélica del Barrio Mariscal Estigarribia de Asunción
Su testimonio del trabajo en la lancha empieza con un salmo y dice así: “Yo alabare a Jehová en gran manera con mi boca; y en medio de muchos te alabaré”.
Llegan los 100 años de siembra del evangelio a través de las Asambleas de Hermanos en Paraguay, las buenas nuevas de que nuestro gran Dios nos ha regalado la salvación por medio de la sangre preciosa de nuestro salvador Jesucristo, ¡ alabado sea Él!. Dios trajo sentido a nuestras vidas nos trajo paz, amor y un gran deseo de obedecerle. Grandes hombres y mujeres de fe como Allan Smith, Maud Martín, John Ross, obedecieron el mandato del Señor cuando dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda Criatura.”
La Lancha El Mensajero tiene mucho que ver con los hermanos de Nueva Zelanda mayormente, pero también venían hermanos de otros países a colaborar con este arduo trabajo. En el tiempo que yo estuve, conocí al hermano Juan Bester y Sra., Juan Perry y Doña Elsa de Perry, Don Jorge Guillin, Don Pablo Laven y flia, y por ultimo con quienes compartimos muchos años en la lancha y fuera de ella fueron los misioneros Don Felipe Tate y Sra.
Yo vivía en la Misión Metodista Libre (actualmente Colegio ACA de Asunción), era muy jovencita cuando me pidieron que vaya para cuidar a Doña Margarita Airth (esposa de Gordon Airth), pues tuvieron un grave accidente con su vehículo, y fracturó las dos piernas y un brazo. Estuve un año con ellos. Para cuando ella mejoró, Don Felipe Tate y Sra. Ya me habían invitado a viajar con ellos en el mensajero. Eso fue en el año 1962.
Dios me dio la gran oportunidad de hacer varios viajes con ellos hasta el año 1968. En cada viaje, iban jóvenes nuevos, deseosos de experimentar y trabajar para el Señor. Por ejemplo Don Basiliso Ramírez, se dedicó tiempo completo a esa obra. El viaje consistía desde el sur, frente a Resistencia (Argentina) hasta Asunción; y desde Asunción hasta Bahía Negra, tocando todos los puertos, parajes y riachuelos a lo largo del Rió Paraguay.
Los jóvenes que nos acompañaron en aquel momento fueron todos luqueños, ya que Felipe Tate pastoreaba la iglesia central de la ciudad de Luque, entre ellos Florencio Franco y Sra., Ramón y Estanislao Franco. Luego subieron a la lancha Juan y Trifona Figueredo.
Aquellos tiempos fueron tan hermosos pero muy peligrosos pues había mucha persecución la autoridad máxima en los pueblos eran los curas y sacerdotes católicos romanos; no era fácil tener reuniones, aun así se juntaban 200 a 300 personas, pues venían por las películas, hay muchos hermanos creyentes en Cristo Jesús, esparcidos en los pueblos de las orillas del Rió Paraguay, en cada paraje, en cada pueblo una pequeña iglesia casera.
Los jóvenes hacían trabajo de “colportor”, llevando Biblias y Nuevos Testamentos, que se recibían del exterior. Como la población no tenía dinero, se hacían trueques, por gallinas, patos, cerdos, poroto u otros alimentos, y así teníamos bastante comida, gracias a Dios.
Mas de una vez a don Baciliso y sus jóvenes acompañantes se les pego, escupió y fueron maltratados con palabras; pues el fanatismo religioso era muy grande. Mas de una vez quedaron presos, y entonces pasábamos la noche orando por ellos. Gracias a Dios que nos cuidó tanto; dos veces la lancha fue desatada a la noche por extraños, y se iba a la deriva, cuando nos dimos cuenta estabamos llegando casi al canal!!!! La poderosa mano de Dios hizo que pudieran bajar el ancla a tiempo. El Señor ha hecho maravillas, nos ha guiado y mostrado milagros de salvación ¡!!!!!
Como yo hablaba el Guaranì, enseñaba y predicaba a mujeres y niños. ¡Vì tantas mujeres recibiendo al Señor Jesús como Salvador, y perseveraban en la fe leyendo la maravillosa Palabra de Dios!!!!
Estos viajes me impulsaron a entregar mi vida al Señor para Su servicio. En 1968 fui a la Escuela Bíblica en Córdoba, Argentina. Allí Dios me regalo un marido misionero, Don Hugo Spero, con quien hemos llevado el mensaje de la Palabra de Dios a muchas personas en muchos lugares del Paraguay y también a indígenas de la colonia Laguna Yacarè, en Formosa, Argentina.
Yo soy fruto de la lancha El Mensajero.
Angélica Cabrera de Spero.
Abril de 2008.
Para la Revista La Siembra